The Economist publica una edición prospectiva una vez al año, antes del año que cubre. Este es el volumen para el año que se aproxima: el intento del periódico de anticipar, antes de que ocurra, hacia dónde parecen dirigirse la política mundial, la economía, los negocios, la ciencia, la tecnología y la cultura.
El formato es una colección de piezas breves en lugar de un argumento continuo. Los corresponsales de The Economist escriben sobre las áreas que cubren, y colaboradores externos añaden sus propias previsiones. Dado que las entradas son concisas e independientes, el anuario se lee como un conjunto de perspectivas distintas sobre preguntas distintas, más que como una tesis única sobre el año, y puede tomarse y dejarse sin perder el hilo.
Lo que ofrece es una combinación de análisis, predicción y especulación fundamentada. Parte del material se basa en cosas ya programadas o ya en marcha; parte es pura conjetura por parte de personas que pasan su vida laboral siguiendo un país, una industria o un campo determinados. Uno de los atractivos de la serie es que se compromete por escrito, lo que significa que un lector puede volver a ella doce meses después y comprobar qué se sostuvo.
Es adecuada para cualquier persona que siga los asuntos internacionales y desee un resumen del año por venir en un solo lugar: lectores del mundo empresarial que necesitan tener una idea de qué se espera en mercados e industrias, estudiantes de política y economía, y lectores en general que simplemente desean saber cuáles serán los grandes debates. La amplitud es deliberada: la tecnología y la ciencia conviven con las elecciones y el comercio, y las piezas culturales con las económicas.
Cada edición es independiente. No es necesario haber leído volúmenes anteriores para utilizar este, y los lectores que hayan coleccionado la serie encontrarán la estructura habitual mantenida a lo largo de sus páginas. Para quienes estén formando una colección del anuario, esta entrega la continúa.
El estilo propio de The Economist se aplica en todo momento: piezas sin firma o con firma discreta, escritura condensada, y énfasis en lo que es probable que ocurra más que en lo que ya ha sido reportado. Los lectores que encuentran útil el periódico semanal reconocerán el enfoque, aquí condensado en un único volumen orientado hacia el futuro en lugar del pasado.
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