Este complejo ofrece un hechizo de sereno encanto: los elementos de la naturaleza (tierra, fuego, viento y agua) se han integrado en su diseño arquitectónico para que todos los huéspedes puedan disfrutar de los placeres de un entorno distintivo. Las habitaciones presentan diferentes temas relacionados con el agua, la tierra y el viento, y todas tienen un balcón con vistas a la piscina o al patio. La piscina en sí es el lugar perfecto para relajarse y olvidarse de las preocupaciones diarias. Los huéspedes pueden elegir un libro interesante de la biblioteca del hotel, pedir un colorido cóctel y pasar los días de ocio leyendo y relajándose. El restaurante Sea-Breeze del hotel sirve una mezcla de cocina tailandesa e internacional y ofrece la posibilidad de cenar al aire libre, con vistas a la piscina de color turquesa. Los huéspedes que deseen disfrutar de una experiencia similar a la de un campamento pueden utilizar la zona de barbacoa.