La propiedad en Puerto Princesa, más que un simple hotel, es un refugio para los visitantes locales y extranjeros; un lugar agradable para crear lazos familiares; una escapada romántica para cada pareja; un respiro para el ejecutivo o empresario agitado y un portal a las maravillas de la naturaleza para el turista aventurero. El hotel, sede de un sinfín de emprendimientos, permite a sus huéspedes disfrutar de apetitosas delicias culinarias, disfrutar de una noche de fiesta y meterse en el columpio o simplemente relajarse en sus instalaciones gastronómicas y de entretenimiento. Sus adaptables salas para banquetes pueden albergar hasta 350 invitados y son el lugar perfecto para cualquier ocasión: desde fiestas hasta foros formales o informales.